Hoy ha sido un día entero. Entero porque he hecho muchas de las pequeñas cosas que me gustan y me hacen feliz : levantarme relativamente tarde (últimamente madrugo demasiado, y aunque también me gusta madrugar...estoy de vacaciones!), desayunar en calma con mi compañerito (no siempre coincidimos en los buenos días), y planear algo distinto para hacer un domingo lluvioso.
Así que nos hemos ido a pasar el día al pueblo de Navacerrada. Los domingos ponen un rastro muy peculiar...pasen y vean lo que han visto mis pupilas :)
un paraíso para Diógenes...
Montones de muñecos...
y muñecas...
Maletas para viajar...
Pero lo que más me ha gustado, y a puntito he estado de llevármelo (menos mal que luego mi raciocinio no ha querido ni preguntar el precio porque rápidamente ha pensado que, a parte de estético, histórico y bellísimo, no sirve para nada y no tengo donde meterlo)....una maleta vintage para ir de PICNIC!

Después de ver este peculiar rinconcito de la sierra de Madrid, hemos paseado bajo la lluvia y, mojados, hemos regresado a nuestro hogar, soñando y palpando ya cómo será el próximo....